
Cayo Valerio Catulo vivió y murió en el siglo I a.C.(87-54 a.C.) Contemporáneo de César y Pompeyo, Catulo era un joven arrebatador, de afilados y obscenos versos, pero también extremadamente sensibles. Revolucionó la poesía amorosa latina y le dio su razón de ser. Como veis por las fechas, se calcula que murió muy joven, tal vez hacia los 30 años.
Este maravilloso poema que sigue está dedicado a Lesbia, pseudónimo de Clodia, patricia romana casada y perteneciente a la crème de la sociedad romana, con la que mantuvo relaciones sentimentales/sexuales que acabaron en desamor y abandono por ambas partes. Sus poemas, cortísimos, maravillosos, son muchas veces malhablados y vociferantes (éste no es el caso). El mismo Catulo decía que no escribía para puritanos.
El poema que sigue pertenece a la primera parte, en la que el amor de Lesbia lo llena todo. A mí me parecen unos versos maravillosos. ¿Y a vosotros/as?
Disfrutadlos.
Vivamos, querida Lesbia, y amémonos,
y las habladurías de los viejos puritanos
nos importen todas un bledo.
Los soles pueden salir y ponerse;
nosotros, tan pronto acabe nuestra efímera vida,
tendremos que vivir una noche sin fin.
Dame mil besos, después cien,
luego otros mil, luego otros cien,
después hasta dos mil, después otra vez cien;
luego, cuando lleguemos a muchos miles,
perderemos la cuenta para ignorarla
y para que ningún malvado pueda dañarnos,
cuando se entere del total de nuestros besos.
(Traducción de A. Ramírez de Verger; Catulo, poema nº 5)
El original:
Vivamus mea Lesbia, atque amemus,
rumoresque
senum severiorum
omnes unius aestimemus assis!.
Soles occidere et redire possunt:
nobis cum semel
occidit brevis lux,
nox est perpetua una dormienda.
Da mi basia mille, deinde centum,
dein mille altera,
dein secunda centum,
deinde usque altera mille,
deinde centum.
Dein, cum milia
multa fecerimus,
conturbabimus illa,
ne sciamus,
aut ne quis malus invidere possit,
cum tantum sciat esse basiorum.