
El 1 de noviembre de 1797 el editor inglés Thomas Caddell rechazó el manuscrito de una de las mejores y más conocidas novelas de la literatura inglesa: "Orgullo y prejuicio" (o, en su sonoro título original, "Pride and Prejudice"). Sólo que en esos momentos, el manuscrito se llamaba "Primeras impresiones".
Jane Austen la reescribió y pulió hasta que por fin fue publicada en 1813. Desde ese momento, Elizabeth Bennet y Fitzwilliam Darcy nacieron al mundo de la ficción. Y nunca más lo abandonaron.
La historia es simple: una madre quiere casar a todas sus hijas bien para asegurarles un futuro. No olvidemos que a comienzos del siglo XIX en Inglaterra, ser soltera no sólo era un trauma social ("la solterona"), sino también económico. No existía un mercado de trabajo al que pudieran dirigirse. Entre todas las hermanas, nos identificamos con la protagonista, la sensata e inteligente Elizabeth. Y con la impresión de que Jane Austen puso mucho de ella misma en ese personaje.
El choque llega en un baile con Mr. Darcy, que la desprecia (sin saber que ella está allí). Comienza la batalla entre el orgullo (de él) y los prejuicios (de ella). En ocasiones, es similar a "Mucho ruido y pocas nueces" de Shakespeare, y las batallas dialécticas entre Beatrice y Benedikt (deliciosamente representadas en la película homónica de Kenneth Brannagh).
No quiero desvelar nada más de los intríngulis de la trama. Simplemente quiero apuntar varias cosas. Primero, que los personajes están tan certeramente dibujados que todos parecen cobrar vida. Segundo, que los diálogos son brillantes y espectaculares. Tercero, que Mr. Darcy fue elegido por las mujeres inglesas como su hombre preferido. Cuarto, que en una encuesta de la BBC, esta novela fue votada como la novela que había influido más en la vida de muchas mujeres. Quinto, que es apasionante, divertida. Sexto, que comienza con una frase apabullante y tremendamente irónica: ""
Es una verdad universalmente conocida, que un hombre soltero con una buena fortuna debe necesitar una esposa". Y séptimo, que hay una adaptación genial de la BBC rodada en 1996.
¿Para qué leer "Bridget Jones" o ver la enésima comedia romántica, cuando se puede volver al original (del que la autora de "Bridget Jones" admitió haber tomado hasta el nombre del protagonista) y leer una de las primeras comedias románticas? ¿Que además viene con el plus de ser uno de los mejores libros del siglo XIX?
Lo dicho. Un pedazo de pastel de carne, unos sandwiches de pepinillo y Elizabeth y Darcy. Lo mejor para pasar unas horas estupendas. Tan
british.