
El pintor de su deshonra (1650) forma parte junto con El médico de su honra y A secreto agravio, secreta venganza de la trilogía llamada "dramas de honor". En el siglo XVII, la honra y el honor se sustentaban, entre otras bases, en el comportamiento de las mujeres; o, mejor dicho, en el comportamiento sexual de las mujeres. El honor se basaba en controlar éste y que se mantuviera en los moldes que los hombres fijaban.
Serafina, enamorada de Don Álvaro, cree que éste ha muerto, y se pliega a los deseos de su familia, aceptando casarse con Don Juan Roca, caballero y pintor aficionado. En una interesante escena, éste intenta realizar un retrato de ella, pero confiesa, decepcionado, ser incapaz de captar su belleza (o de controlarla). De repente, Don Álvaro aparece vivo; Serafina, desolada, le informa de que no puede ya hacer nada, que debe su fidelidad a su marido. Su amante (con el que nunca intercambia más que miradas) no se queda satisfecho con esa confesión e intenta remediarlo...
Serafina es totalmente inocente, y ahí está la gracia de Calderón: presentar un asesinato por honor (como los que leemos hoy en día en los periódicos, "la maté porque era mía") con una víctima totalmente inocente.
"Mal haya el primero, amen / que hizo ley tan rigurosa", declama Juan Roca, cuando se da cuenta de que la sociedad/la presión social/su mentalidad le obligan a matarla (e incluso legitiman ese asesinato).
En suma, una obra muy interesante. Para mi gusto, las dos actrices principales no declamaban bien el verso, se veía algo entrecortado, pero en conjunto es una obra excelente que comienza ahora su gira por España tras estrenar en Madrid.
Para saber más sobre Calderón y sus obras: la página Cervantes virtual tiene muchísima información al respecto.