lunes, 3 de marzo de 2008

El verde más maravilloso del mundo



















El otro día estuve delante del verde más maravilloso del mundo. Se encontraba pegado a un lienzo desde aproximadamente 1590 y fue creado por Domeniko Theotokópoulos, más conocido como el Greco (1541-1614). Y ese magnífico verde no se limitaba a un solo cuadro, sino que se repetía en diversos lugares en su serie de los Apóstoles con Jesús.

Aquí lo vemos en los cuadros de Juan (magnífico, con ese precioso dragón, sólo esbozado, que sale del caliz), Santiago y Andrés. Os aseguro que las fotos de internet no hacen justicia al original; el color es mucho más vibrante, tiene vida, en el cuadro de Santiago parecía que se iba a salir del cuadro. No sólo me quedé pegada al verde, sino también a las manos esbozadas, a los detalles sin terminar, a las dos pinceladas que conformaban un pliegue o un dedo. Impresionante.

El museo del Greco en Toledo ha cerrado por obras y esta pequeña colección que, incluye todos los apóstoles, está de gira por los museos españoles. Estad atentas/os a vuestra programación cultural y, si tenéis la suerte de coincidir con ella, no os perdáis el verde más bonito del mundo (creo que seguirá por Valencia y la Exposición Universal de Zaragoza)

Y me he obsesionado con el verde, ¿pero qué decir del maravilloso azul de los retratos siguientes? Ningún óleo Titán de nuestros días puede competir con estos colores conseguidos a mano.



















Fuente: Ministerio de Cultura

2 comentarios:

coco dijo...

Para mí El Greco está a medio camino entre el tormento y el fervor. Creo que no existen cuadros religiosos tan bellos y profundos como los suyos. A mí tb me extasian sus colores, que sorprende que sean tan brillantes en medio de un mundo tan oscuro.
besos (te superas!!)

Roxana dijo...

Tienes razón, Coco, sus cuadros son bellísimos. Pero es que esos colores...
Besos (gracias por los ánimos)