miércoles, 26 de marzo de 2008

Semana Rembrandt (II): La ronda de noche


Este cuadro fue pintado en 1642 por encargo de una compañía de arcabuceros voluntarios, los kloveniers, destacados miembros de la ciudad que servían en la milicia urbana. En realidad, el título del cuadro no es correcto. Fue el crítico Joshua Reynolds el que se lo atribuyó, ya que el cuadro estaba sucio y parecía que la escena ocurría de noche. En realidad es de día, pero los miembros de la milicia salen de un arco que está en la oscuridad y un potente rayo de sol los ilumina.

¿Cuál es, en primer lugar, el gran éxito de Rembrandt en este gigantesco cuadro? La composición. Es difícil reunir tantos retratos en un solo cuadro sin que parezca aburrido o desprovisto de vida. Tenéis que imaginar que es una foto del colegio, en la que si todos nos ponemos en fila formaremos una composición aburrida. Casi ningún otro pintor holandés de la época fue capaz de crear composiciones dinámicas y originales para estos cuadros compuestos de muchísimos retratos. El único que se acerca a Rembrandt es Franz Hals. En el cuadro a continuación, se ve muy claro:

Este cuadro fue pintado por dos manos: a la izquierda, Franz Hals. Las figuras interactuan, parecen menos fijas. A la derecha, Codde, típico pintor neerlandés. Es a lo que me refiero: la pintura de la derecha con sus figuras todas a la misma altura, estáticas, es lo que se hacía en el arte holandés. Volved al cuadro de Rembrandt. Es casi un teatro callejero: la compañía sale triunfante de un desfile a través de un arco. Hay un perro, niños correteando, un soldado que carga un mosquetón, otro que sonríe, el capitán Banning Cocq ordena a su teniente que organize la marcha. Hay ruido, canciones, juramentos. En el cuadro hay vida. Es un fotograma congelado en el tiempo.

Otra de las virtudes de Rembrandt es que su cuadro nos presenta tipos sociales distintos. Tenemos al capitán y al teniente (los dos en primer plano), miembros de la clase alta. Por detrás, los arcabuceros fanfarrones, de clase más baja. Los niños, que forman parte del pueblo.

Atención a varios detalles. El primero, la niña que corretea entre los soldados con un pollo colgando.
Durante mucho tiempo se pensó que era un fantasma, una sombra o algo así. Es uno de los focos de luz. Al darse cuenta de que la ronda no es nocturna, se ha identificado a esa niña como una de las mascotas de la compañía, ya que va vestida de los colores (dorado y azul) de ésta. Como si fuera con una camiseta de fútbol, vamos. El pollo, con sus garras, es el símbolo del valor de los arcabuceros. Lo que sí es curioso, es que la niña lleva los rasgos de la esposa de Rembrandt, Saskia, que había muerto ese mismo año.

Otro detalle: el cuadro es mucho más grande. En 1715 se trasladó a otro lugar y se cortó una parte. El capitán del cuadro, Banning Cocq, había encargado una copia para él, y así podemos saber cómo era en realidad (esta copia también está en el Rijksmuseum).

Las banderas no estaban tan cerca del final del lienzo y el cuadro en sí es mucho más espacioso.

Un último detalle: en estos cuadros, cada retratado pagaba una parte proporcional. Pero hay alguien del que sólo aparecen los ojos que no pagó. Mirad entre el hombre del casco y el de la bandera. Unos ojos inquietos se asoman; encima, lo que parece una gorra de pintor. Muchos han apuntado que Rembrandt quiso incluirse en su gran obra. Es un detalle que me parece precioso.

Edito para añadir que los detalles del cuadro son magníficos. Ampliad la imagen completa. La sombra de la mano del capitán es magistral. Y en la manga del teniente, el que va vestido de dorado, esa especie de borlas que lleva son casi tridimensionales.
(Lo único malo del cuadro es que en Holanda y fuera de ella es casi una institución, entonces está lleno de gente, y cuesta concentrarse en los detalles. Aunque hay que reseñar que una de los vigilantes no dejaba hablar más alto de lo debido. Menos mal).
En esta foto (que no es mía), veis el tamaño del cuadro y las multitudes alrededor:

5 comentarios:

Zololkis dijo...

See please here

maba dijo...

da ganas de entrar en el cuadro.
los puntos de luz me parecen impresionantes... me encanta ese doradito.. tan imitado en el 7º arte.

un beso

ölhate dijo...

me encanta! así como lo cuentas parece una historia. me recuerda mucho cuando estudiaba arte en el colegio, que mi profesor era genial y nos lo contaba así, de forma llana! muy bueno

Miu dijo...

A mí también me encanta cómo cuentas las cosas. Nunca me habría fijado en tantos detalles.
Besos

Roxana dijo...

Gracias a las tres por vuestros comentarios. La verdad es que desde hace un tiempo cada vez me fijo más en los detalles de los cuadros, me parecen a veces casi tan interesantes como el conjunto.
Todo, contado de forma entretenida, es interesante. Es uno de mis objetivos. Me alegro de que haya conseguido al menos transmitiros algo de Rembrandt.