martes, 5 de febrero de 2008

El chantaje sentimental nunca sonó tan belló

Primera puntualización: no entiendo nada de música. Es decir, conozco a los compositores y las obras, pero soy absolutamente incapaz de diferenciar un sol de un mi y viceversa. Segunda puntualización: me encanta la ópera. Se me hace duro concentrarme en un concierto de música sinfónica, la cabeza se me va a otras cosas, pero la ópera... Ah, la ópera es como el teatro, como una película. Con cantantes que son actores a la vez, bellas melodías y preciosas arias.

Así que empezamos hoy... con "La flauta mágica".
Se ha hablado tanto de esta obra: que si es una ópera masónica, que no tiene sentido... Es un divertimento, una fantasía creada por Mozart en 1791 y estrenada ese mismo año en Viena (curiosamente, la fecha de estreno en españa es de 1925).

El argumento es absolutamente fantástico. El príncipe Tamino es perseguido por una serpiente gigante, se adentra en el bosque tratando de huir, pero ha entrado en el reino de la reina de la Noche sin saberlo. Allí llegará a un acuerdo con la reina para conseguir la mano de su hija a cambio de que la libere del secuestro en la que la tiene sometida Sarastro. Tamino, acompañado del pajarero se dispondrá a salvar a su amada, sin embargo una vez llegado al reino de Sarastro, se da cuenta que la realidad es otra y decide quedarse allí al lado de su amada y lejos de la reina. Para quedarse y pertenecer al templo de los sabios, habrá de pasar una serie de pruebas que logrará superar. Finalmente los dos amantes se unirán para siempre mientras que su malvada madre será derrotada definitivamente.

Lo increíble es que esta obra está plagada de maravillosas arias, entre ellas, mi favorita: "Der hölle Rache", cantada por la Reina de la Noche. La malvada intenta convencer a su hija para que mate a Sarastro y emplea el chantaje sentimental de manera cruel: "si no lo haces, dejarás de ser mi hija".
Este aria, en mi opinión, exige dos cosas: la primera, una actriz que sea capaz de interpretarlo, que dé a la Reina de la Noche la maldad y el terror que debe inspirar; la segunda, una soprano que sea capaz de sostener las notas que Mozart le brindó, que se encuentran entre las más altas a las que una soprano debe y puede llegar, y encima sin respirar en la pausa. Impresionante.

Tras ver y escuchar muchas versiones, he encontrado por fin a la Reina de la Noche perfecta: malvada, cruel y con la voz más maravillosa de todas: la soprano alemana Diana Damrau. No tiene desperdicio la forma en la que canta y como prácticamente se come a Pamina, su hija.

Así que aquí os dejo con ella. Buscad unos auriculares; esperad a un momento en que nadie os moleste, subid el volumen y disfrutad. Horrorizaros. Todo vale. Y que la música de Mozart y la voz de Damrau os acompañen todo el día.


Der hölle Rache.

Libretto:

Der Hölle Rache kocht in meinem Herzen,
Tod und Verzweiflung flammet um mich her!
Fühlt nicht durch dich Sarastro Todesschmerzen,
So bist du meine Tochter nimmermehr.
Verstossen sei auf ewig,
Verlassen sei auf ewig,
Zertrümmert sei'n auf ewig
Alle Bande der Natur
Wenn nicht durch dich Sarastro wird erblassen!
Hört, Rachegötter, hört der Mutter Schwur!

La venganza del infierno hierve en mi corazón,
la muerte y la desesperación arden en mí!
si Sarastro no siente a través de ti
el dolor de la muerte
entonces ya no serás nunca más mi hija.
Que te repudien siempre,
que te abandonen siempre,
que te destruyan siempre.
todos los vínculos de la naturaleza
¡Si no es a través de ti
que Sarastro palidecerá!
¡Oíd, dioses de la venganza,
Oíd el juramento de una madre!

3 comentarios:

Miu dijo...

Fantástico!!! Puf, qué voz tan maravillosa...

coco dijo...

adoro Mozart. Y la Flauta es una de mis preferidas. Hace bastantes años la vi, con un vestuario y escenografía de La fura dels Baus que era impresionante, tal cual me lo había imaginado todas veces que la había escuchado.

Roxana dijo...

Me alegro de que os haya gustado. Este aria es impresionante. Y es verdad, Coco, necesita siempre de una puesta en escena espectacular. Me gusta mucho la de esta versión: ella está terrorífica.

Besos.