Se llamaba Simonetta Vespucci y se la conocía en Florencia como "la bella Simonetta". Considerada la mujer más bella de su tiempo, fue una de las más cantadas por los poetas y las más pintadas por los músicos. Las malas lenguas decían que era amante Giuliano de Medici, el hermano de Lorenzo el Magnífico. Falleció por una enfermedad pulmonar cuando sólo tenía 22 años, en 1476. Toda la ciudad desfiló el día de su funeral.
Lo más curioso es que ella murió antes de que Botticelli comenzara a pintar sus obras maestras. Por ejemplo, El nacimiento de Venus data de nueve años tras su muerte. Es impresionante comprobar la impresión que dejó en Botticelli esta mujer, a la que prácticamente dedicó casi todos su cuadros. Como Venus (dos veces), Flora, una Gracia o incluso una Virgen, la triste mirada y la larguísima cabellera rubia de Simonetta nos persiguen.
Pero Botticellli también pintó dos retratos de ella como mujer, no como alegoría. El segundo, es póstumo.
Seguramente ella nunca pensó que alcanzaría la inmortalidad así.