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martes, 27 de mayo de 2008

Goya dibuja


Bajar riñendo, El aguacil Lampiños cosido dentro de un caballo muerto y Arrepentimiento.

Estos tres dibujos, pertenecientes a la serie de Los desastres de la guerra, han aparecido en una subasta de Christie's. Vendidos en 1877, se los creía perdidos.

Este fin de semana estuve por primera vez delante de algunos de los dibujos pertenecientes a esta serie, pintada durante la guerra de la Independencia (1808-1813) y algo después. Por supuesto que los había visto incontables veces en los libros, pero impresiona mucho verlos al natural. Las rascaduras de la plumilla, la crueldad de lo que muestra, la primicia de Goya en la historia del arte: la guerra es sucia, cruel, descarnada, lo peor. No es nada glorioso con el sonido de fondo de una fanfarria. Saca del alma del ser humano lo peor que tiene dentro.

Éste es mi favorito (que todavía no he podido ver):


El sueño de la razón produce monstruos.

Creo que esta frase se puede aplicar tanto a la pintura, a la vida o a la guerra. ¿Qué p

miércoles, 27 de febrero de 2008

Goya por sí mismo


No conocía este cuadro, juro que nunca antes lo había visto, pero me entran escalofríos cada vez que lo miro. Se trata de "Goya atendido por el doctor Arrieta" y que, por sí solo, merecería la visita a la ciudad de Minneapolis, ya que es allí donde se encuentra.
Es escalofriante. Pintado en 1820 tras una dura enfermedad, Goya se retrata a sí mismo pálido, alelado, enfermísimo. Su mirada está totalmente perdida. Detrás suyo, el doctor Arrieta, que le curó.
El cuadro reinventa el estilo de los exvotos, ya que, en la parte de abajo, la inscripción revela claramente por qué lo pinto:
"Goya agradecido, á su amigo Arrieta: por el acierto y esmero con qe le salvo la vida en su aguda y / peligrosa enfermedad, padecida á fines del año 1819, a los setenta y tres años de su edad. Lo pinto en 1820".
Sin embargo, hay que fijarse en algo más. En las mujeres que se vislumbran al fondo, que pueden ser las Parcas. Y que el cuadro podría ser también una reinterpretación del clásico tema de la Piedad (la Virgen con Cristo muerto): una Piedad laica.
(Aquí la Piedad del Vaticano, de Miguel Ángel)


Sea lo que sea, es maravilloso.

martes, 12 de febrero de 2008

Goya: pintando a los Reyes


La reina María Luisa llamaba a este cuadro "ése en el que estamos todos juntos". Pero ni a ella ni a Carlos IV, su marido les gustó nunca. Se trata seguramente del último gran cuadro real de la pintura española y uno de los más importantes.

(Se recomienda pinchar en el cuadro para poder observar los detalles y seguir los comentarios).

Goya decidió inspirarse en Velázquez, hasta tal punto que se retrató él mismo, discreto, en una esquina izquierda, tras el lienzo (algo extraño, ya que entonces Goya estaría pintando sus espaldas).

Lo más importante de este cuadro no es la espléndida composición (tres grupos de cuatro personas, siempre compuestos por dos hombres y dos mujeres), ni que no se hubiera decidido quién sería la futura esposa de Fernando VII y por ello aparezca con la cabeza girada, ni los magníficos detalles de las telas.

No, lo más impresionante es el realismo con el que Goya pinta a la familia real, que ya no lo parecen. Se diría que son una familia burguesa cualquiera. Esa desmitificación es lo que me parece crucial en el cuadro, y lo que le proporciona aún más valor e interés.


P.S. Espero que a la gentuza que ha robado cuatro cuadros impresionistas de Zürich, ocultándolos así a la vista de todo el mundo, se les atraganten. Sólo pensar que no vamos a poder verlos en un futuro (a no ser de que los capturen), me enerva. Os dejo aquí las imágenes de los cuadros robados. Son los siguientes: El chico del chaleco rojo (1888-1890), de Paul Cézanne; Ramas de castaño en flor (1890), de Vincent van Gogh; Campo de amapolas cerca de Vétheuil (1879), de Claude Monet, y El conde Lepic y sus hijas (1871), de Edgar Degas. El Monet es precioso.