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martes, 15 de abril de 2008

Calvin y un cuento

Calvin y el arte (en inglés):


Y hoy quería presentaros uno de mis minicuentos. Espero que os guste. Por supuesto, se admite todo tipo de críticas.

La hora de despertarnos juntos

“Ha llegado la hora de despertarnos juntos”.

El príncipe miró hondo a los ojos de la princesa mientras le decía esas palabras. Ella asintió, valerosa. Todas las noches se acostaban juntos y, mientras dormían, forzudos eunucos les trasladaban a habitaciones diferentes. Esa era la ley inamovible para los herederos de la casa real persa, establecida desde antes del profeta Mahoma.

Esa misma noche se acostaron como de costumbre, agarrándose la mano antes de quedar dormidos. Los eunucos entraron sigilosamente pero no encontraron a nadie. Los príncipes habían conseguido despertarse y habían huido. Corrieron por los jardines, riendo y disfrutando la noche juntos. Aspiraron el perfume de las rosas nocturnas y se perdieron en los vastos dominios del rey.

Los pájaros de la mañana comenzaron a cantar y miraron a los dos príncipes, que se habían adormecido en un banco. La princesa se despertó con los primeros rayos de sol y, agradeciendo a Alá ese momento, besó los labios de su marido, que abrió los ojos. La sonrisa se heló en sus labios: ahora sabía por qué la ley prohibía al heredero despertarse con una persona al lado. No acertó a decir una sola palabra antes de que el príncipe, transformado en un oso terrible, le abriera la garganta de un zarpazo.


lunes, 14 de abril de 2008

Un niño y su tigre




Hoy quiero presentaros (a los que no lo conozcáis) al mejor cómic del siglo XX: Calvin y Hobbes, de Bill Watterson. Waterson publicó "Calvin y Hobbes" durante 10 años (1985-1995), rompiendo con la estructura y los temas que se solían tratar en este tipo de historietas. Calvin y Hobbes han hablado de política, de arte (mucha crítica de arte), de la vida y han hecho muchas tonterías. Ojalá algún día Watterson los retome.

Calvin es un niño de seis años, casi hiperactivo, con mucha imaginación y que odia la escuela. Hobbes es... su alter ego; su tigre de peluche que, sólo para él, está vivo. Su parte filosófica.
Otros protagonistas: el padre de Calvin (odia la tecnología), su madre y su amiga Susie (de la que está, un poco, enamorado).

Tal vez no os suenen: entre otras razones, porque Watterson se negó totalmente a comercializar los personajes. A pesar de las sumas millonarias que se le ofrecieron, no hay ni peluches, ni tazas, ni camisetas, ni siquiera película (Steven Spielberg quiso dirigirla). Me admira su valentía para resistir frente a tanto dinero.

Hoy os dejo sólo dos ejemplos: uno poético, el otro, una solución para una situación cada vez más cotidiana. Irán apareciendo más. Disfrutad.