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lunes, 2 de junio de 2008

Abenámar


Tras haber visitado la Alhambra ayer, hoy tenía que compartir este romance (anónimo, siglo XV):

"¡Abenámar, Abenámar,
moro de la morería,
el día que tú naciste
grandes señales había!
Estaba la mar en calma,
la luna estaba crecida:
Moro que en tal signo nace
no debe decir mentira."
Allí respondiera el moro,
bien oiréis lo que decía:
"Yo te lo diré, señor,
aunque me cueste la vida,
porque soy hijo de un moro
y una cristiana cautiva;
siendo yo niño y muchacho,
mi madre me lo decía:
que mentira no dijese,
que era grande villanía:
por tanto, pregunta, rey,
que la verdad te diría."
"Yo te agradezco, Abenámar
aquesa tu cortesía.
¿Qué castillos son aquéllos?
¡Altos son y relucía
"El Alhambra era, señor,
y la otra la Mezquita;
los otros los Alixares,
labrados a maravilla.
El moro que los labraba
cien doblas cobraba al día,
y el día que no los labra,
otras tantas se perdía.
El otro es Generalife,
huerta que par no tenía;
el otro Torres Bermejas,
castillo de gran valía."
Allí habló el rey don Juan,
bien oiréis lo que decía:
"Si tú quisieses, Granada,
contigo me casaría;
daréte en arras y dote
a Córdoba y Sevilla."
"Casada soy, rey don Juan,
casada soy, que no viuda;
el moro que a mí me tiene
muy grande bien me quería."

¿No os encantan las primeras estrofas?

miércoles, 28 de mayo de 2008

Córdoba

No necesito decir de quién es este poema, ¿verdad?

Sólo alguien como Lorca es capaz de crear tantas imágenes con tan pocas palabras.

"Córdoba.
Lejana y sola.

Jaca negra, luna grande,
y aceitunas en mi alforja.
Aunque sepa los caminos
yo nunca llegaré a Córdoba.

Por el llano, por el viento,
jaca negra, luna roja.
La muerte me está mirando
desde las torres de Córdoba.

¡Ay qué camino tan largo!
¡Ay mi jaca valerosa!
¡Ay que la muerte me espera,
antes de llegar a Córdoba!

Córdoba.
Lejana y sola".
El ritmo de este poema es magnífico. Se merece leerlo en voz alta.

jueves, 8 de mayo de 2008

Dame cien besos...


Cayo Valerio Catulo vivió y murió en el siglo I a.C.(87-54 a.C.) Contemporáneo de César y Pompeyo, Catulo era un joven arrebatador, de afilados y obscenos versos, pero también extremadamente sensibles. Revolucionó la poesía amorosa latina y le dio su razón de ser. Como veis por las fechas, se calcula que murió muy joven, tal vez hacia los 30 años.

Este maravilloso poema que sigue está dedicado a Lesbia, pseudónimo de Clodia, patricia romana casada y perteneciente a la crème de la sociedad romana, con la que mantuvo relaciones sentimentales/sexuales que acabaron en desamor y abandono por ambas partes. Sus poemas, cortísimos, maravillosos, son muchas veces malhablados y vociferantes (éste no es el caso). El mismo Catulo decía que no escribía para puritanos.

El poema que sigue pertenece a la primera parte, en la que el amor de Lesbia lo llena todo. A mí me parecen unos versos maravillosos. ¿Y a vosotros/as?
Disfrutadlos.


Vivamos, querida Lesbia, y amémonos,
y las habladurías de los viejos puritanos
nos importen todas un bledo.
Los soles pueden salir y ponerse;
nosotros, tan pronto acabe nuestra efímera vida,
tendremos que vivir una noche sin fin.
Dame mil besos, después cien,
luego otros mil, luego otros cien,
después hasta dos mil, después otra vez cien;
luego, cuando lleguemos a muchos miles,
perderemos la cuenta para ignorarla
y para que ningún malvado pueda dañarnos,
cuando se entere del total de nuestros besos.
(Traducción de A. Ramírez de Verger; Catulo, poema nº 5)

El original:
Vivamus mea Lesbia, atque amemus,
rumoresque
senum severiorum
omnes unius aestimemus assis!.

Soles occidere et redire possunt:
nobis cum semel
occidit brevis lux,
nox est perpetua una dormienda.

Da mi basia mille, deinde centum,
dein mille altera,
dein secunda centum,
deinde usque altera mille,
deinde centum.

Dein, cum milia
multa fecerimus,
conturbabimus illa,
ne sciamus,
aut ne quis malus invidere possit,
cum tantum sciat esse basiorum.

lunes, 5 de mayo de 2008

Japón y Ozymandias



Me interesa mucho la estética japonesa. Últimamente he leído sobre dos conceptos estéticos de esta cultura: ikki y wabi-sabi. Hoy quiero compartir algo sobre este último.

A riesgo de simplificar (porque no soy un especialista), wabi-sabi es algo imperfecto, incompleto, lleno de melancolía y armonía en relación con su entorno. Nada dura, nada está acabado, nada dura para siempre. Ejemplos de esto son un jardín zen, un castillo en ruinas, un antiguo jarrón que muestra el paso del tiempo en sus paredes. Las novelas de Kawabata con su añoranza de un tiempo pasado, que nos hace ser conscientes de lo que hemos perdido y de nuestra mortalidad.


Esta escultura de Ramsés II, hoy en día en el British Museum, inspiró a Shelley el siguiente poema (Shelley no la había visto, pero había escuchado las noticias sobre su llegada). Imaginad esta estatua escondida entre la aren

del desierto, tal vez sólo se aprecia la barba ritual del faraón, o la orgullosa nariz esculpida por el viento. Creo que, para un japonés, sería wabi-sabi. Me encanta el concepto, me parece que describe muchas cosas interesantes. ¿A alguien se le ocurre cómo podríamos decirlo en castellano?
Disfrutad de Shelley.

OZYMANDIAS (P. B. Shelley, 1818)
"Conocí a un viajero venido de una lejana tierra.
Dijo: Dos vastas piernas de piedra, sin el cuerpo
se elevan en el desierto... Y cerca, en la arena,
medio enterrado, yace un semblante roto, cuyo ceño,
y su labio arrugado, y de frío dominio su desdeñosa mueca
muestran que el escultor muy bien tales pasiones leyó
que aun permanecen, estampadas en estas cosas inertes,
la mano que las remedó, y el corazón que sustentó:
Y en el pedestal se leen estas palabras:
"Mi nombre es Ozymandias, rey de reyes:
¡Contemplad mis obras, Poderosos, y perded la esperanza!"
Nada más queda. Alrededor de la decadencia
de las ruinas colosales, desnuda e ilimitada
la arena solitaria y nivelada se extiende a la distancia"

Traducción de Gregorio Díaz Ducca.

El original (para que apreciéis el ritmo):

"I met a traveller from an antique land
Who said: Two vast and trunkless legs of stone
Stand in the desert. Near them on the sand,
Half sunk, a shatter'd visage lies, whose frown
And wrinkled lip and sneer of cold command
Tell that its sculptor well those passions read
Which yet survive, stamp'd on these lifeless things,
The hand that mock'd them and the heart that fed.
And on the pedestal these words appear:
"My name is Ozymandias, king of kings:
Look on my works, ye Mighty, and despair!"
Nothing beside remains: round the decay
Of that colossal wreck, boundless and bare,
The lone and level sands stretch far away".

El kanji o ideograma japonés que significa wabi-sabi:

viernes, 25 de abril de 2008

Un sombrero rojo

Jenny Joseph (nacida en 1932) es una poetisa inglesa. Su poema más conocido me parece una oda preciosa a la excentricidad a cualquier edad.

ADVERTENCIA

Cuando sea una mujer mayor, me vestiré de morado
con un sombrero rojo que no pegue, y que no me quede bien.
Y gastaré mi pensión en brandy y guantes veraniegos
y sandalias de satén, y diré que no me llega para mantequilla.

Me sentaré en la acera cuando esté cansada
y engulliré muestras en las tiendas y apretaré los botones de alarma.
Y pasaré mi bastón por las barandillas.
Y compensaré la sobriedad de mi juventud.

Saldré a la calle en zapatillas cuando llueva
y recogeré flores de los jardines de otros.
Y aprenderé a escupir.

Puedes llevar camisetas horribles y ponerte gorda,
y comer tres libras de salchichas de golpe.
O sólo pan y pepinillos durante toda la semana.
Y almacenar bolígrafos y lápices y posavasos y cosas en cajas.

Pero ahora tenemos que tener ropa que nos mantenga secas,
y pagar la renta y no maldecir en la calle.
Y ser un buen ejemplo para los niños.
Debemos tener amigos a cenar y leer los periódicos.

Pero ¿tal vez debería practicar ahora un poco?
Así la gente que me conoce no se extrañará o se sorprenderá,
cuando de repente sea mayor y comience a vestir de morado.


Jenny Joseph (la traducción es mía)

Podéis encontrar el poema original aquí.

Este poema inspiró la creación de la Red Hat Society en EEUU, con el objetivo de inspirar la excentridad, la imaginación, la diversión, la amistad y las redes sociales de mujeres de mayores de 50 años. Incluso Marge Simpson, en un capítulo, se convirtió en miembro de este club, cuyo distintivo es, precisamente, el sombrero rojo:

¿Qué os parece? ¿Deberíamos todas comprar un sombrero rojo ipso facto y comenzar ya?

jueves, 17 de abril de 2008

Marina y los celos

(editado: información abajo)

Marina Tsvietáieva (1892-1941) fue una escritora rusa de poesía, probablemente de las más originales del siglo XX. Su poesía hablará de la sexualidad y las emociones femeninas.

Marina fue testigo de primera mano de la Revolución Rusa de 1917. Su marido luchó con el ejército blanco contra los bolcheviques. En 1919 entregó a su hija Irina a un orfanato, pensando que allí estaría mejor alimentada, ya que fue un año de gran hambruna. Sin embargo, la niña murió de hambre allí un año después. Marina nunca se lo perdonaría a sí misma.

En 1922 marchó al exilio primero a Berlín y a Praga, y luego a París. El mismo recorrido hizo, por ejemplo, la familia Nabokov y buena parte de la intelligentsia rusa. En 1939 volvió a Rusia: sin embargo, toda persona que hubiera vivido en el extranjero era considerada sospechosa, y Marina no encontró forma de publicar sus poemas. En 1941, desesperada, se suicidó. Hubo gente que afirmó que la NKVD (la antecesora de la KGB) había tenido que ver con su suicidio, pero nunca se confirmó. También dicen que se ahorcó con la cuerda que había utilizado durante el exilio para cerrar sus maletas.

Totalmente olvidada, su poesía sólo se reconocerá a partir de los años 60.

Hoy os quería presentar un poema rabioso y sentimental. A ver qué os parece la voz de Marina.

Tentativa de celos

¿Qué tal le va con otra?
¿Es más sencillo, acaso?
Un solo golpe de remos,
y se alejó.
Qué rápido se le agota
el recuerdo
de la flotante isla,
¡de la navegante
celeste!

¡Oh, almas, almas!
Os toca ser hermanas
y no amantes.
¡Qué tal se vive
con una simple mujer?
¿Sin divinidades?
Habiendo destronado
a la soberana
(con ella degradándose usted),
¿cómo le va
en el ajetreo cotidiano?

¿Rinde dividendos
la devoción
a la soberana banalidad?
"¡Basta de contorsiones,
basta de suspensos!
Una casa
Me voy a alquilar."

¿Y qué tal vive en ella
con la primera que cayó
—contésteme usted,
el que fue
elegido por mí—?
¿Será un alimento más sustancioso
más digerible?

Pero se harta,
no se vaya a arrepentir...
¡Qué tal le va
con su simulacro,
oh apóstata del Sinaí?
¿Qué tal le va con la extraña,
con la del más acá?
¿Por ser su costilla, la alma?
La vergüenza, castigo de Zeus,
¿aún la frente
no le ha azotado?

¿Cómo le va? De salud, ¿cómo anda?
¿Qué tal se canta
y se respira?
¿Y cómo se defiende usted
de la llaga
de la inmortal conciencia,
pobrecito?

¿Qué tal le va con la mercancía
corriente? ¿No será
muy alto el impuesto?
¿Después del mármol de Carrara,
qué tal
el polvo de yeso?
(De una mole primero esculpieron
a un dios, pero luego
lo derrumbaron, y ¡lo destrozan!)

¿Qué tal le va
con una del montón,
con una de la broza,
a usted, que mereció
conocer a Lilit?

¿La novedad de mercado
aún no le aburre?
Habiendo descartado
los hechizos,
¿qué tal le va
con una mujer normal,
sin sextos sentidos?

A ver, sin rodeos:
¿es usted feliz?
¿No? En un foso sin
profundidad, ¿cómo se vive,
querido? ¿Más difícil,
o igual,
que a mí
con otro?

Versión de Tatiana Bubnova

Editado:
una lectora de este blog (¡gracias, la otra!) nos alerta de que Asteroide ha publicado la tercera novela de Nancy Mitford en castellano, La bendición. La foto de la portada, arriba a la derecha. Tiene muy buena pinta, muy en su línea. Os dejo con el resumen:

Cuando Grace y su hijo Sigi consiguen por fin, tras la separación provocada por la guerra, reunirse con su ilustre marido, Charles-Edouard, e instalarse en Francia, no sólo Nanny tiene dificultades para adaptarse a las costumbres del nuevo país. Grace pierde pie ante las elegantísimas mujeres francesas, y se ve sorprendida por un mundo de cotilleos, amantes y complicados affairs. Pero las sorpresas no acabarán ahí, más tarde descubrirá que su marido tiene tendencia a perseguir a cuanta mujer atractiva se cruza en su camino. Todo le hace pensar que su matrimonio está a punto de terminar y que seguramente sea el momento de volver a Inglaterra; será entonces cuando la “bendición”, el pequeño Sigi, uno de los personajes más logrados de la autora, tome cartas en el asunto.
Con su característica capacidad para la sátira Nancy Mitford reconstruye admirablemente el ambiente, la vida y las personas de los círculos aristocráticos de París y Londres. Más allá de sofisticados personajes, divertidas intrigas y el ritmo trepidante de unos diálogos mordaces, La bendición es también, como otras obras de su autora, la evocación de un mundo ya desaparecido.

Por cierto, la editorial "De bolsillo" ha publicado las dos primeras novelas a mitad de precio que Asteroide. Aviso para las que tienen un presupuesto reducido (si no, siempre quedan las bibliotecas):

viernes, 4 de abril de 2008

Ítaca

Ítaca es la tierra natal de Ulises, a la cual tardó diez años en regresar (más otros diez que pasó en la guerra) debido a la cólera de los dioses. Pero Ítaca es también una isla de verdad:

También es el tema principal del siguiente poema de Constantino Cavafis (1863-1933), un poeta griego-alejandrino que escribió bellas odas a la antigüedad clásica (es por eso que se le considera neopagano).


Entre sus obras, "Ítaca" es mi favorita. La isla de repente simboliza nuestro transcurso vital, nuestros objetivos, nuestros sueños e ilusiones. Ítaca puede ser todo lo que queramos. Leed el poema en voz alta, paladead los sustantivos y las ricas evocaciones de Cavafis. Merece la pena.


ÍTACA

"Si vas a emprender el viaje hacia Ítaca,
pide que tu camino sea largo,
rico en experiencias, en conocimiento.
A Lestrigones y a Cíclopes,
o al airado Poseidón nunca temas,
no hallarás tales seres en tu ruta
si alto es tu pensamiento y limpia
la emoción de tu espíritu y tu cuerpo.
A Lestrigones ni a Cíclopes,
ni al fiero Poseidón hallarás nunca,
si no los llevas dentro de tu alma,
si no es tu alma quien ante ti los pone.

Pide que tu camino sea largo.
Que numerosas sean las mañanas de verano
en que con placer, felizmente
arribes a bahías nunca vistas;
detente en los emporios de Fenicia
y adquiere hermosas mercancías,
madreperla y coral, y ámbar y ébano,
perfumes deliciosos y diversos,
cuanto puedas invierte en voluptuosos y delicados perfumes;
visita muchas ciudades de Egipto
y con avidez aprende de sus sabios.

Ten siempre a Ítaca en la memoria.
Llegar allí es tu meta.
Mas no apresures el viaje.
Mejor que se extienda largos años;
y en tu vejez arribes a la isla
con cuanto hayas ganado en el camino,
sin esperar que Ítaca te enriquezca.

Ítaca te regaló un hermoso viaje.
Sin ella el camino no hubieras emprendido.
Mas ninguna otra cosa puede darte.

Aunque pobre la encuentres, no te engañará Ítaca.
Rico en saber y en vida, como has vuelto,
comprendes ya qué significan las Ítacas".

¿Qué os parece?

viernes, 15 de febrero de 2008

Dudas de lenguaje y poesía: cómo mandar y cómo amar

A todo el mundo le gusta mandar. ¡Ven! ¡Siéntate! ¡Dame eso! Pero... ¿cómo hacerlo correctamente?

Un de los fallos que más se escuchan hoy en día es el uso del imperativo con la segunda persona del plural. ¿Nadie ha escuchado: ¡sentaros!? o ¡veniros!Y claro, a los puristas nos entra la duda...

Regla de oro para no fallar nunca: el imperativo unido a la segunda persona del plural pierde la "d" del imperativo. Y nunca, nunca, se convierte en una "r".

O sea:
incorrecto -> correcto
amaros -> amaos
cogeros -> cogeos
veniros -> veníos
cambiar -> cambiaos

Única excepción: el verbo ir (id -> idos).

Y ya última precisión: el imperativo nunca se forma con el infinitivo, a no ser que vaya precedido por la preposición "a": "¡a sentarse!".

Os dejo un regalito para el fin de semana. Una maravillosa poesía del tristemente fallecido Ángel González. Porque para algunos todos los días son el día de los enamorados.











ME BASTA ASÍ

Si yo fuera Dios
y tuviese el secreto,
haría
un ser exacto a ti;
lo probaría
(a la manera de los panaderos
cuando prueban el pan, es decir:
con la boca),
y si ese sabor fuese
igual al tuyo, o sea
tu mismo olor, y tu manera
de sonreír,
y de guardar silencio,
y de estrechar mi mano estrictamente,
y de besarnos sin hacernos daño
-de esto sí estoy seguro: pongo
tanta atención cuando te beso;
entonces,
si yo fuese Dios,
podría repetirte y repetirte,
siempre la misma y siempre diferente,
sin cansarme jamás del juego idéntico,
sin desdeñar tampoco la que fuiste
por la que ibas a ser dentro de nada;
ya no sé si me explico, pero quiero
aclarar que si yo fuese
Dios, haría
lo posible por ser Ángel González
para quererte tal como te quiero,
para aguardar con calma
a que te crees tú misma cada día,
a que sorprendas todas las mañanas
la luz recién nacida con tu propia
luz, y corras
la cortina impalpable que separa
el sueño de la vida,
resucitándome con tu palabra,
Lázaro alegre,
yo,
mojado todavía
de sombras y pereza,
sorprendido y absorto
en la contemplación de todo aquello
que, en unión de mí mismo,
recuperas y salvas, mueves, dejas
abandonado cuando -luego- callas...
(Escucho tu silencio.
Oigo
constelaciones: existes.
Creo en ti.
Eres.
Me basta.

lunes, 22 de octubre de 2007

Hoy, poesía: Kenneth Rexroth

¿Cómo apareció Rexroth en mi vida? Simplemente porque escuché un poema suyo en una conferencia sobre cine (nada que ver) y me encantó. A raíz de esto, encontré una antología que existe publicada en castellano: "Actos sacramentales" (editorial Gadir). Y ha sido un gran descubrimiento.

¿Y quién es Kenneth Rexroth?
Nació en South Bend, (Indiana) en 1905, murió en Montecito (California) en 1982. La producción de Rexroth abarca todo lo imaginable dentro del mundo literario, desde la crítica literaria, hasta la poesía, pasando por la prosa, el teatro, la traducción, los ensayos; es un “animal literario” .
Dotado de una amplia cultura, autodidacta, Rexroth analiza el mundo desde unas posiciones políticas anarquista y revolucionaria (centradas en el mundo convulso que le tocó vivir ;desde las guerras mundiales hasta le guerra de Vietnam) . Sus análisis literarios y políticos estarán siempre basados en una lucha contra la injusticia, el poder establecido ( y no solo político) y una libertad absoluta de opinión . Corrosivo en sus palabras no aceptaba claudicar ante nadie. Le preocupaba la conformación de una mentalidad a través de las mentiras de esa cultura oficial (entendiendo cultura tanto los libros, como la televisión, el cine o la educación...). Todo se resume en esta frase de unos de sus ensayos “El arte de ser una persona civilizada es el arte de aprender a leer entre las mentiras”.
Se considera a Rexroth miembro del Renacimiento cultural de San Francisco y uno de los maestros de la generación beat. Al final de su vida, traducía poesía oriental y escribía hermosos haikus.

Ésta es una de sus poesías que más me han gustado. Rexroth la escribió cuando miles de personas morían en los campos de batalla (II guerra mundial, guerra en Corea, guerra de Vietnam). Se la dedico a todos los que mueren hoy en día por las injusticias de las decisiones políticas, tomadas por un señor en su despacho que nunca pisará un campo de batalla ni sabrá lo que es el miedo a una muerte inminente:

Entre dos guerras

¿Recuerdas aquel desayuno de noviembre-
frías uvas negras ligeramente olorosas
al corcho en que estaban envueltas,
panecillos con miga blanca, caliente,
y espeso chocolate endulzado con miel?
¿y las fiestas de noche, la ginebra y los tangos?
¿Las redecillas del cabello rotas, los gemelos perdidos?
¿adónde se habrán ido, las muchachas bonitas, las horas olvidadas?
Decían que éramos unos perdidos, locos e inmorales.
Que interferíamos en los planes de la dirección.
Y hoy, millones y millones, encerrados vivos,
en los ataúdes de las circunstancias,
golpean las tapas enterradas,
se apiñan en sótanos de ruinas, y riñen
por su carne fragmentada.

Espero que os haya gustado.

Fuente de la biografía: Atlas de Poesía
El poema en inglés, para los que dominan el idioma: Bureau of Public Secrets
Foto: Morgan Gibson
Mañana... literatura, con Philip Roth.

P.D. Navegando por la red, he encontrado un blog de alguien que también ha descubierto a Rexroth y ha traducido varios poemas suyos, que merecen la pena ser leídos. El blog se llama "Islas en la red".

jueves, 18 de octubre de 2007

Lorca en verde


Esta primera entrada del Leteo está dedicada a Federico García Lorca y a uno de sus poemas más conocidos. Nuestra memoria suele recordar sólo la primera estrofa. Es necesario leerlo en su integridad para apreciar su belleza. Y, en este mundo tan estresado, tan complejo y a veces tan extraño, es necesaria la belleza de la cultura en la vida.

ROMANCE SONÁMBULO

Verde, que te quiero verde.
Verde viento. Verdes ramas.
El barco sobre la mar
y el caballo en la montaña.

Con la sombra en la cintura,
ella sueña en su baranda
verde carne, pelo verde,
con ojos de fría plata.
Verde, que te quiero verde.
Bajo la luna gitana,
las cosas la están mirando
y ella no puede mirarlas.
Verde, que te quiero verde.
Grandes estrellas de escarcha
vienen con el pez de sombra
que abre el camino del alba.
La higuera frota su viento
con la lija de sus ramas,
y el monte, gato parduño,
eriza sus pitas agrias.
Pero, ¿quién vendrá? Y ¿por dónde?
Ella sigue en su baranda
verde carne, pelo verde,
soñando en la mar amarga.

Compadre, quiero cambiar
mi caballo por su casa,
mi montura por su espejo,
mi cuchillo por su manta.
Compadre, vengo sangrando
desde los puertos de Cabra.
Si yo pudiera mocito,
ese trato se cerraba.
Pero yo ya no soy yo,
ni mi casa es ya mi casa.
Compadre, quiero morir
decentemente en mi cama;
de acero, si puede ser,
con las sábanas de holanda.
¿No ves la herida que tengo
desde el pecho a la garganta?
Trescientas rosas morenas
lleva tu pechera blanca.
Tu sangre rezuma y huele
alrededor de tu faja.
Pero yo ya no soy
ni mi casa es ya mi casa.
Dejadme subir, al menos,
hasta las altas barandas;
¡dejadme subir!, dejadme,
hasta las verdes barandas.
Barandales de la luna
por donde retumba el agua.

Ya suben los dos compadres
hacia las altas barandas.
Dejando un rastro de sangre.
Dejando un rastro de lágrimas.
Temblaban en los tejados
farolillos de hojalata.
Mil panderos de cristal
herían la madrugada.

Verde, que te quiero verde,
verde viento, verdes ramas.
Los dos compadres subieron,
El largo viento dejaba
en la boca un raro gusto
de hiel, de menta y de albahaca.
¡Compadre! ¿Dónde está, dime?
¿Dónde está tu niña amarga?
¡Cuántas veces te esperó!
¡Cuántas veces te esperara,
cara fresca, negro pelo,
en esta verde baranda!

Sobre el rostro del aljibe
se mecía la gitana.
Verde carne, pelo verde,
con ojos de fría plata.
Un carámbano de luna
la sostiene sobre el agua.
La noche se puso íntima
como una pequeña plaza.
Guardias civiles borrachos
en la puerta golpeaban.
Verde, que te quiero verde.
Verde viento. Verdes ramas.
El barco sobre la mar.
Y el caballo en la montaña.


Y mañana, crítica teatral (sección que aparecerá, por lo menos, una vez por semana). "Los persas" de Esquilo, con montaje de Calixto Bieito. Traspuesto a Afganistán.